Pensar el museo como un elemento vertebrador social y territorial

Los museos en la actualidad han superado sus funciones habituales de preservación y conservación del patrimonio para convertirse en verdaderos agentes de cambio.

En una corriente contemporánea como es la museología social se atiende a este cambio convirtiéndose en la corriente que apuesta por nuevas estructuras para la gestión museística.

De este modo, la institución museo se convierte en un espacio permeable a la interacción. Dicha relación no se limita a transcurrir entre el museo y sus visitantes, ni tampoco en solo lo hace en los horarios de apertura.

Hoy en día los museos tienen una relación constante con sus visitantes, dentro y fuera de espacio físico y además de relacionarse con quienes los visitan lo hacen con el reto de la sociedad civil.

El museo se va a convertir en las últimas décadas en un agente de cambio a través de la dinamización de entornos y favoreciendo la cohesión social.

De esta forma, la institución museística, es la encargada, en muchas ocasiones, de regenerar el territorio en el que se ubica. Pensemos en el caso del Museo Guggenheim de Bilbao o el Centro Botín de Santander.

Estos espacios comparten esta responsabilidad de regeneración con otros actores en relación a la realización de un diagnóstico de los problemas sociales de un territorio y busca, de forma conjunta, soluciones con una orientación a la sostenibilidad. Un ejemplo de esta tendencia es el Museo Provincial de Lugo que aporta una solución innovadora para la inclusión social de los colectivos más vulnerables del territorio y atribuye también a la regeneración local.

La idea del museo como un elemento vertebrador tanto de lo social como de lo territorial lo encontramos en el país vecino. En Francia hay museos destinados a la puesta en valor de los utensilios de labranza o de las actividades de determinadas zonas rurales de la región de Provenza. Así como la dinamización que podemos contemplar en las pedonías cercanas a la ciudad de Lille donde encontramos museos de arte contemporáneo.

En el caso del Museo de civilización de Quebec, como cita Porcedda, encontramos un compromiso social en la aplicación de un plan de acción de desarrollo sostenible por parte del museo.

En la actual crisis por la pandemia del coronavirus hemos visto como los museos están teniendo un papel fundamental a través de internet y redes sociales.

En los últimos años nos encontramos con un fuerte desarrollo digital por páginas webs que realizan recorridos temáticos y ofrecen guías de visita no sólo para su utilización en le propia sede física del museo si no también a través de internet sea cual sea la ubicación del usuario.

En este sentido, España cuenta con webs e iniciativas galardonadas como es la del Museo Nacional del Prado o con innovaciones en materia de género como sucede con el Museo Arqueológico Nacional.

En los últimos dos meses los museos españoles, junto con otras grandes instituciones de todo el mundo, ha recibido millones de visitas en sus páginas webs además de la realización de una gran labor en redes sociales mostrando piezas seleccionadas de sus colecciones y ofreciendo actividades a diferentes grupos del tejido social en nuestra sociedad. Desde actividades de reinterpretación a través de fotografías de piezas de sus colecciones a juegos didácticos destinados a niños y jóvenes. Pasando por otro tipo de actividades como las clases de arteterapia ofrecidas por el Museo Cerralbo.

Todos estos ejemplos constituyen parte de una estrategia de los museos para estar cercanas a la sociedad también durante el estado de alarma.

Otro aspecto a tener en cuenta en esta línea son los museos como generadores de discursos de identidad. En España, con una estructura territorial de Comunidades Autónomas encontramos instituciones que ponen en valor el patrimonio local y dan cuenta de la memoria colectiva y la identidad local de un territorio.

Son los encargados de generar discursos que generan identidad. En este sentido, el patrimonio representa tanto la base material como inmaterial de un pueblo. De este modo, el museo en este aspecto ha pasado de ser un espacio de representación simbólica a convertirse en todo un lugar de intercambio, creador de comunidad con una función claramente social e integradora.

De este modo, encontramos instituciones que han trabajado por recuperar a través de proyectos de investigación, mucho del patrimonio que el territorio donde se enmarcan y conservan, convirtiéndolo en el elemento fundamental de su discurso.

Los llamados “museos de territorio” integren como función fundamental la democratización del acceso a los ciudadanos ofreciendo al tejido social la posibilidad de ser parte de una comunidad. Para estos fines el museo genera contenidos que tienen por objeto de conservación y difusión de un ecosistema cultural y natural que pertenece al territorio donde se insertan.

Un ejemplo de este tipo de museos lo encontramos en Cataluña con el Museu de la Pell de Igualada que está situado en un antiguo edificio fabril o el museu de Gavá de minas prehistóricas, el museu de Badalona que muestra la importancia de los asentamientos íberos y romanos o el Museu de las Minas de Cercs que muestra parte de la historia del desarrollo industrial catalán.

En este sentido, y siguiendo al historiador Carles Vicente Guitart, el museo local puede actuar como un ágora moderna para repensarnos.

Todo ello obedece al cambio que han sufrido nuestras instituciones museísticas que van acompasados con los cambios sociales pasando de mostrar el patrimonio con una finalidad simbólica a ser un verdadero servicio público con actividades para el ciudadano.

En este sentido, un buen ejemplo lo constituyen los museos arqueológicos que han pasado de ser un espacio que se protegía por su cercanía con el yacimiento arqueológico a adquirir una entidad propia. Todo ello ha pasado, como en el caso de los museos andaluces, por potenciar la participación social dentro del funcionamiento del museo.

En la misma Andalucía, concretamente en Málaga, nos encontramos con la regeneraciçon territorial que ha experimentado la ciudad en los últimos años con la apertura de instituciones museísticas que la han convertido en un atractivo no solo para su tejido social, sino como destino para el turismo.

El MUPAM (Museo de Patrimonio de Málaga) realizó la publicación de un monográfico en 2011 a la Museología crítica. En el número encontramos reflexiones interesantes desde esta perspectiva contemporánea de autores como María Bolaños sobre museos y turismo de masas; la reflexión de la inclusión de nuevos discursos en la institución de Jesús Pedro Lorente o nuevos paradigmas con el estudio de caso del MUSAC de León por Mª del Mar Flórez Crespo.

De este modo, quedan esbozadas algunas perspectivas que muestran al museo como un elemento vertebrador de discursos, que acompañan a nuestras sociedades en los retos que éstas viven otorgando a la institución un papel relevante en la configuración de soluciones y creación de comunidades en torno al patrimonio cultural.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s